El sangrado rectal, por lo general, se refiere al sangrado del ano, el recto o el colon, los cuales son las porciones finales del tracto digestivo.

En casi todos los casos, la sangre roja brillante indica sangrado en la parte inferior del colon o el recto, mientras que la sangre roja más oscura es un signo de hemorragia en el intestino delgado o la parte superior del colon.

La sangre muy oscura o roja ennegrecida suele asociarse con sangrado en el estómago u otros órganos en el sistema digestivo.

En este artículo, examinamos 11 causas de sangrado rectal, junto con otros síntomas que cada una puede provocar. También analizamos cuándo el sangrado rectal debe referirse a un médico.

Una extensa gama de condiciones y factores de salud pueden causar o aumentar el sangrado rectal.

Algunas de las causas más comunes incluyen:

1. Hemorroides

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Las hemorroides son una causa común y tratable del sangrado rectal.

Las hemorroides son vasos sanguíneos anales inflamados, y son extremadamente comunes. Se pueden desarrollar fuera o dentro del ano, apareciendo como pequeñas protuberancias que ocasionalmente sangran durante las deposiciones o al limpiarse.

Las hemorroides, también conocidas como almorranas, pueden afectar a cualquier persona de cualquier edad, pero están asociadas con algunos factores de riesgo, que incluyen:

  • embarazo
  • estreñimiento crónico y un gran esfuerzo al defecar
  • diarrea crónica
  • hacer un gran esfuerzo durante las deposiciones o sentarse demasiado tiempo en el inodoro
  • obesidad
  • dieta baja en fibra o mal balanceada
  • envejecimiento

Las hemorroides suelen responder bien a las cremas y supositorios de venta libre que contienen hidrocortisona. Tomar baños con agua tibia con frecuencia, llevar una dieta alta en fibra y usar ablandadores de heces también ayuda a reducir la incomodidad de las hemorroides.

Si los tratamientos iniciales no funcionan, un médico puede realizar una cirugía menor para eliminarlas.

2. Fístulas

Una fístula ocurre cuando se desarrolla una abertura o canal anormal entre dos órganos cercanos. Las fístulas que aparecen entre el ano y el recto, o el ano y la piel, pueden causar una descarga de líquido blanco y sangre.

Las fístulas a veces se tratan con antibióticos, pero pueden requerir cirugía si evolucionan.

3. Fisuras

Las fisuras se producen cuando los tejidos que recubren el ano, el colon o el recto se rasgan, lo que produce dolor y sangrado rectal.

Los baños con agua tibia, una dieta alta en fibra y los ablandadores de heces pueden ayudar a reducir los síntomas de la fístula. En casos severos, las fisuras pueden requerir cremas recetadas o cirugía.

4. Diverticulitis

En la diverticulosis, se forman pequeñas cavidades llamadas divertículos en las paredes del colon alrededor de una debilidad en las capas musculares del órgano.

Tener estas pequeñas cavidades o divertículos es extremadamente común A veces, los divertículos pueden comenzar a sangrar, pero este sangrado se suele detener por sí solo.

Generalmente, estas cavidades no causan síntomas ni requieren tratamiento, a menos que se presente una afección llamada diverticulitis.

Los divertículos infectados e inflamados a menudo son dolorosos y pueden causar sangrado rectal, que suele ser un flujo moderado de sangre durante unos segundos.

La diverticulitis se trata con antibióticos y, si es grave, por medio de cirugía.

5. Proctitis o colitis

Cuando los tejidos que forman el recto se inflaman, lo que a menudo produce dolor y sangrado, esto se conoce como proctitis.

La colitis ocurre cuando los tejidos que recubren el interior del colon se inflaman. Un tipo de colitis llamada colitis ulcerosa puede también causar úlceras o heridas abiertas y progresivas, que conducen al sangrado.

Los tratamientos para la proctitis y la colitis varían, dependiendo de las causas, y van desde el uso de antibióticos hasta la cirugía.

Las causas comunes de proctitis y colitis incluyen:

  • infección
  • algunas afecciones que causan problemas digestivos, como el síndrome del intestino irritable (SII) y la enfermedad de Crohn
  • algunos medicamentos, como anticoagulantes
  • radiación o quimioterapia
  • sexo anal
  • flujo sanguíneo reducido al colon o al recto
  • un bloqueo en el colon o el recto

6. Gastroenteritis

Las infecciones bacterianas pueden causar inflamación del colon y el estómago, provocando diarrea que puede contener moco y manchas de sangre. La gastroenteritis viral no suele causar diarrea acompañada de sangre.

El tratamiento para la gastroenteritis generalmente incluye hidratación, reposo y antibióticos o antivirales, según la causa.

7. Infecciones de transmisión sexual (ITS)

Las relaciones sexuales sin protección que involucran el área anal pueden propagar una amplia gama de enfermedades virales y bacterianas. Esto puede causar inflamación del ano y el recto. En el caso de presentarse inflamación, la probabilidad de sangrado aumenta.

Para tratar las ITS generalmente se usa un medicamento antibiótico, antiviral o antimicótico, dependiendo de si la causa es bacteriana, viral o fúngica.

8. Prolapso

Los tejidos rectales debilitados pueden ocasionar que una parte del recto se empuje hacia adelante o sobresalga fuera del ano, lo que generalmente produce dolor y, casi siempre, sangrado.

El prolapso es más común en adultos mayores que en personas más jóvenes. Algunas personas con esta afección podrían necesitar cirugía para corregirlo.

9. Pólipos

Los pólipos son crecimientos anormales no cancerosos. Cuando los pólipos crecen en el revestimiento del recto o el colon, pueden causar irritación, inflamación y sangrado leve.

En muchos casos, un médico extirpará algunos pólipos para que pueda examinarse en busca de signos de cáncer y evitar el riesgo de que se vuelvan cancerosos.

10. Cáncer de colon o rectal.

El cáncer que afecta el colon o el recto puede causar irritación, inflamación y sangrado. Hasta el 48% de las personas con cáncer colorrectal ha experimentado sangrado rectal.

El cáncer de colon es una forma muy común de cáncer con una progresión lenta, por lo que a menudo es tratable, si se detecta temprano.

El cáncer rectal, aunque es mucho más raro que el cáncer de colon, por lo general tiene cura, si se detecta y se trata a tiempo.

Algunos casos de cáncer colorrectal se desarrollan a partir de pólipos benignos al inicio. Todos los casos de cáncer gastrointestinal requieren tratamiento, que generalmente implica una combinación de quimioterapia, radioterapia y cirugía.

11. Hemorragia interna

Una lesión importante en cualquiera de los órganos gastrointestinales puede provocar una hemorragia interna que pasa a través del recto. La enfermedad gastrointestinal severa también puede conducir a una hemorragia interna.

El sangrado interno casi siempre requiere hospitalización y cirugía.

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El sangrado rectal continuo o que empeora debe ser evaluado por un médico.

El sangrado rectal ocasional, de menor a leve, es extremadamente común y a menudo no necesitará atención médica o tratamiento.

El sangrado rectal severo, crónico o doloroso puede ser un signo de una afección subyacente más grave y debe ser evaluado por un médico.

Las personas suelen notar sangrado rectal cuando ven rayas o gotas de sangre en sus heces, la taza del inodoro o cuando se limpian. Algunas personas también pueden encontrar sangre en su ropa interior o el agua del inodoro puede verse de color rosa rojizo después de ir al baño.

Algunos casos de sangrado rectal también causan heces oscuras, alquitranadas y con muy mal olor, mezcladas con sangre muy oscura de color rojo a negro.

Las razones para ver a un médico por sangrado rectal incluyen:

  • sangrado que dura más de 2 o 3 semanas
  • niños cuyas heces tienen sangre o con sangrado rectal
  • pérdida de peso inexplicable, además de fatiga o debilidad
  • abdomen doloroso, hinchado o sensible
  • afecciones acompañadas de fiebre
  • aparición de bultos en el abdomen al mismo tiempo
  • heces más delgadas, más largas o más suaves de lo normal durante 3 semanas o más
  • náuseas acompañadas de vómitos
  • estreñimiento durante mucho tiempo o cambios en los hábitos intestinales
  • fuga incontrolada desde el ano

Las razones para buscar atención de emergencia para el sangrado rectal incluyen:

  • vómitos o tos con sangre
  • sangre que sale de la nariz, los ojos o los oídos
  • sangrado de color rojo oscuro o negro
  • el motivo de la diarrea con sangre no está claro, por ejemplo, no está relacionado con una afección abdominal o tratamiento médico
  • pérdida de la conciencia o confusión
  • dolor abdominal o lumbar extremo

Si el sangrado se asocia con una afección médica ya diagnosticada, un médico analizará formas de controlar, reducir y dar seguimiento a los síntomas.

Si se desconoce la causa del sangrado rectal, un especialista normalmente hará preguntas sobre los síntomas y el historial médico de la persona.

Dependiendo de la gravedad, la frecuencia y los síntomas asociados, el especialista analizará si se requieren más pruebas. Un médico también puede remitirte a un especialista gastrointestinal o colorrectal.

Las pruebas comunes asociadas con el sangrado rectal incluyen:

  • un examen físico del ano y el recto
  • análisis de una muestra de heces

Los especialistas pueden realizar pruebas adicionales que pueden incluir:

  • colonoscopia o sigmoidoscopia flexible, el colon se examina mediante la inserción de un tubo con una cámara
  • anoscopia, se inserta un dispositivo en el ano para examinar el tejido
  • biopsia o extracción de una pequeña muestra de tejido para ser examinado
  • tomografía computarizada o escaneo CT que proporciona una imagen tridimensional

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Consumir alimentos ricos en fibra puede ayudarte a prevenir el sangrado rectal.

En algunos casos, no existe una forma real de prevenir casos menores de sangrado rectal. Sin embargo, es bien conocido que algunos factores causan, contribuyen o empeoran el sangrado rectal.

Los consejos comunes para la prevención del sangrado rectal, del colon y anal incluyen:

  • seguir una dieta balanceada rica en fibra
  • mantenerse hidratado o hidratada
  • no hacer esfuerzo al ir al baño
  • limpiarse el ano suavemente
  • tratar el estreñimiento crónico o prolongado con remedios de venta libre, como los ablandadores de heces
  • tratar la diarrea crónica o prolongada con remedios de venta libre, como el subsalicilato de bismuto
  • evitar levantar objetos pesados, a menos que sea necesario
  • mantener un peso corporal saludable
  • tomar baños largos con agua tibia con frecuencia, si experimentas síntomas cuando sigues los planes de tratamiento establecidos por un médico para afecciones relacionadas
  • intentar evitar los alimentos picantes, abundantes, grasos, muy procesados y refinados
  • consultar a un médico si ves un crecimiento anormal en el área
  • evitar el uso excesivo de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
  • usar un condón durante las relaciones sexuales

Es posible que quieras hablar con un médico sobre los síntomas gastrointestinales que pueden ser un signo de afecciones subyacentes, incluidas infecciones, enfermedades digestivas o crecimientos anormales.

Algunas gotas o líneas de sangre ocasionales en el inodoro, cuando te limpias o en las heces, generalmente no son algo por lo que debas preocuparte.

Algunas personas quizás eviten hablar con su médico sobre el sangrado rectal por vergüenza y ansiedad, incluso en casos moderados o graves. Si bien es raro, el sangrado rectal abundante o crónico puede causar una pérdida de sangre grave o ser un signo de una afección subyacente que requiera tratamiento.

Debes consultar a un médico sobre el sangrado rectal crónico o notable o crecimientos anormales alrededor del ano. También es una buena idea hablar con un médico sobre el sangrado rectal que no se cura con remedios caseros.

Debes buscar atención médica de emergencia por sangrado rectal o heces muy oscuras, especialmente si también tienes vómitos o toses sangre. También es vital que busques ayuda inmediata para el sangrado que dura más de unos pocos minutos o se acompaña de otros síntomas, como dolor intenso, fiebre o debilidad.

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